El título de este artículo puede parecer cruel, solamente retoma un ejercicio que Víctor de Currea-Lugo realiza en su libro “Palestina, al derecho. Tras 50 años de ocupación israelí”, con el título y el contenido de su epílogo. Ahora que hemos retornado a clases tras las vacaciones, la idea de imaginar nuestro colegio destruido, en ruinas, o que alguien quema nuestra biblioteca, resulta escalofriante. Pero la escena se queda en nuestra imaginación, situación que, para el pueblo palestino en Gaza, tristemente no es así. Desde hace un poco más de nueve meses sufren una violenta agresión por parte del ejército de Israel. Bombardeos, ocupación de sus territorios, destrucción de viviendas e infraestructura, torturas, detenciones ilegales... Educidio.

Cerca de 40.000 palestinas y palestinos han perdido su vida desde octubre del año pasado. Se estima que más de 39.000 palestinas y palestinos habían perdido la vida por los ataques israelíes. No obstante, un reciente estudio, publicado en la revista médica británica The Lancet, sugiere que el número real de palestinas y palestinos que han perdido la vida podría superar los 186.000. Ciertos medios de comunicación tratan de justificar la violenta ocupación por parte del ejército israelí al territorio palestino, pero nada justifica el genocidio que se está cometiendo.

Así mismo, desde que comenzó esta agresión por parte del ejército israelí (que las palestinas y los palestinos sufren desde hace décadas), se estima que más de 625.000 niños en Gaza no han podido retornar a sus escuelas, no han podido continuar estudiando por más de nueve meses. Se han destruido sus colegios y sus universidades, con el evidente objetivo de socavar el futuro del pueblo palestino en Gaza. Debido a la agresión de la ocupación israelí, más del 76% de las escuelas de Gaza necesitan reconstrucción para poder funcionar. Esta indignante situación es llamada EDUCIDIO. Como parte de este educidio, se han destruido escuelas y universidades y, además, se han quemado bibliotecas y libros.

En la cuenta de X (antes twitter) @ytirawi, del reportero palestino Younis Tirawi, puede verse publicada la fotografía que se tomó un soldado israelí mientras quemaba libros en la Universidad de Aqsa (fotografía que acompaña a este escrito). Todas estas indignantes acciones, la quema de libros y bibliotecas, la destrucción de colegios y de universidades, la pérdida de vidas de profesoras, profesores y estudiantes, hacen parte de lo que se conoce como educidio: la destrucción masiva e intencionada de la educación en un lugar determinado. Y es lo que actualmente se comete en Gaza por parte de la ocupación israelí. Para la muestra, un botón: en las últimas semanas fueron bombardeadas varias escuelas, las cuales se han convertido en refugios humanitarios para las palestinas y los palestinos.

En la página web The National News, Nagham Mohanna y Nada AlTaher publican un artículo titulado “The war on education. How Israel’s destruction of schools and universities will set Gaza back decades (La guerra contra la educación. Cómo la destrucción de escuelas y universidades por parte de Israel hará retroceder décadas a Gaza). En este artículo, las periodistas presentan otra de las terribles consecuencias de la violenta agresión israelí en contra del pueblo palestino. Con la destrucción de universidades y escuelas, con la quema de libros y bibliotecas, con la pérdida de vidas de profesores, profesoras y estudiantes, el sistema educativo de Gaza se encuentra seriamente perturbado, como parte de este perverso educidio. "Está claro desde el comienzo de esta operación militar que el ejército israelí tenía un plan para atacar estratégicamente todas las instalaciones educativas", dijo Youssef Salam, investigador jurídico de Euro-Med Human Rights Monitor, una organización independiente sin fines de lucro con sede en Ginebra.

Pero, ¿por qué preocuparnos por lo que sucede en Gaza? Puede parecer que esta tragedia ocurre lejos y, que hay asuntos más urgentes. No obstante, ante esta situación, se encuentra en juego también qué significa humanidad. ¿Por qué se permite que suceda semejante tragedia? ¿Por qué se permite al ejército israelí cometer semejantes crímenes? Nuestro colegio tiene un nombre y una historia con una indudable conexión al anhelo de paz y de una vida mejor. De una Nueva Colombia. En este país, las escuelas también han sido víctimas del conflicto armado, muchas personas sufrieron el desplazamiento forzado y la pérdida de sus territorios. De ahí que la paz ha sido y es horizonte que guía el trabajo y la lucha diaria de muchos en el país. Así que, sencillamente, no podemos ser indiferentes al sufrimiento del pueblo palestino. Es necesario conocer su historia, sus sueños, sus luchas...

 

Antonio Torres Moreno.

Docente.

Colegio Nueva Colombia IED


REFERENCIAS.