Nuestro Colegio

El Colegio Nueva Colombia IED es un establecimiento educativo oficial de la localidad de Suba, adscrito a la Secretaria de Educación del Distrito Capital...

Leer más >>

 

PROYECTO “PERIODICO DIGITAL”

El objetivo de este proyecto es brindar a los estudiantes estrategias y espacios necesarios para la adquisición de hábitos lecto – escriturales y comunicativos...

Leer más >>

Colegios Amigos Del Turismo

El turismo ha sido fundamental para la economía de muchas naciones. Se ha constituido en un elemento clave de crecimiento económico y desarrollo del mundo... 

Leer más >>

PRIMER PUESTO CATEGORÍA CUENTO - Ganadores 2014

Primer puesto categoría cuento


SUSPIRO Y PERFECCIÓN

Nunca he comprendido porque la gente espera toda la semana para que sea viernes, todo el año para las vacaciones y toda la vida para ser feliz. Es triste saber que soy mi principal protagonista en este ciclo que, en analogía, me convierte en viernes y a ella en lunes, a mí en Diciembre y a ella en Enero, a mí en negro y a ella en blanco. Hoy cumplimos un día más de no ser nada, de ser tan infinitos y lejanos como el mismo universo. Me es inevitable releer el montón de papeles arrugados que he escrito en su nombre, el montón de suspiros, el millón de sonrisas, el mar de inicios y el cielo de finales. ‘’Érase una vez tu y yo’’, mi oración favorita (es oración porque a pesar de ser parte de la gramática, la repito a Dios entre sueños mientras miro el recelo de mis pupilas perdidas en la bóveda celeste).

Cuando alguien me pregunta por la perfección, yo les hablo de tu sonrisa, de ese movimiento muscular marcado por el sentimiento y la combinación divina del rostro, de esa sonrisa que no iba dedicada hacía mí, pero que aún así me transportaba a hermanas galaxias, de esa sonrisa que derretía mis rodillas, hacía temblar mis piernas y sudar mis manos. Aquella sonrisa que, sin intención, delimitaba mi hemisferio visible del mundo y lo centraba en infinitas posibilidades de éxtasis. Vida es eso que pasa mientras trato de explicarle al mundo porque llamo perfección al ser íntegro de aquella dama que rodea su propia sonrisa. Sin duda, su carisma que emana flores de sentimiento merece un altar en la cima del monte gravitatorio más extenso de la luna, sí, allí donde la sueño siempre.

El misterio de una sonrisa se descifra directamente en proporción al sentimiento que le imprime, que tiene que tender a la felicidad. Es fácil desarrollar esta habilidad, ella me enseñó con su fino movimiento lo que normalmente un psicólogo aprende en una materia de cátedra. Nadie sabe cuán difícil puede ser descubrir el misterio que guardan los ojos de una persona. ¡Complicadísimo! No basta con habilidad y práctica, es un talento. Gracias a Dios, ella me obsequió ese talento. Son grandes y expresivos, siempre sonríen (afortunadamente los ojos sonríen). No tiene muchos secretos que guardar, ella es tan transparente como un litro de agua que reposa en el mar de los siete colores. Sus pestañas superiores barren su mirada hacia el infinito solar mientras las inferiores dirigen su paso amoblado hacia el centro del mundo con una finitud que tiende a cero gravitatorio. Esas cuencas negras, como la misma noche en eclipse, me ignoran mientras las sombras se besan en otra dimensión paralela. Sus diamantes negros me conocen en la esclerótica: el caos no me ha dado una oportunidad en sus pupilas en los 763 días que han pasado desde que la vi por primera vez hasta las 10:37 de hoy.

Siete, seis, tres: no hay mucho por decir. Es el código que ciega mi inspiración cada vez que le sumo uno diariamente. Siempre bloquea el cauce de mi esperanza con el paso de los segundos, pero no de la voluntad (gracias a ella he escrito estas seiscientas cuarenta y nueve palabras). Me niego a pensar que ella es perfecta para mí en sus diez sentidos, pero yo no soy perfecto para ella en mis cinco sentidos.

Yo no me comprendo, soy algo obsesionado cuando este pensamiento me invade. No existe el miedo a la comprensión, al sentimiento bizarro, a las palabras sin sentido; no existe el miedo a suspirar y a proyectar la perfección de su imagen dentro de la mía misma. Ya es tan normal que nadie comprenda mi manera desenfrenada de verle, adorarle y amarle por toda la eternidad, amén.

A ella, setecientos sesenta y tres suspiros, dos ojos y una sonrisa: PERFECCIÓN.

Autor: Pedro Fontalvo - 1105 - Colegio Nueva Colombia

 

PRIMER PUESTO CATEGORÍA POESÍA

PRIMER PUESTO CATEGORÍA POESÍA


QUÉ TRISTE E INJUSTA ES LA VIDA

Qué triste e injusta es la vida 

Unos mueren teniendo personas que los aman, 

Otros viven sin tener a  nadie. 

Unos son felices sin tener nada, 

Otros sufren por tenerlo todo. 

Unos juegan, corren, saltan y se quejan, 

Otros los observan y lo desean. 

Unos no comen por no engordar, 

Otros que por comer hasta obesos quisieran ser 

Unos que no les gustan que los besen y abracen, 

Otros que no quisieran de su madre despegarse. 

Unos que se quejan de su país, 

Otros que allí quieran vivir. 

Unos que sufren por amor, 

Otros que lo tienen todo. 

Unos que se quejan de su casa enorme, 

Otros que lloran por no tenerla. 

Unos que quisieran tener dinero, 

Otros que lo tiran al basurero. 

Unos que odian el poder, 

Otros que se matan por él. 

Unos que tienen amigos y no los quieren, 

Otros que hasta por eso se mueren. 

Unos que odian estudiar, 

Otros que por morir sin eso se van. 

Unos que odian el agua y la lluvia, 

Otros que por una gota de agua se matan. 

Unos que sueñan mucho, 

Otros que si hacer nada se les hacen realidad. 

Unos extremadamente aburridos, 

Otros que se pasan de felicidad. 

Unos que peligran en todo lugar, 

Otros que por muy a salvo están. 

Unos muy religiosos, 

Otros que odian a Dios. 

Unos que odian el frio, 

Otros que ni siquiera usar abrigo. 

Unos que se quejan por ropa, 

Otros que no tienen que ponerse. 

En fin, aprende a valorar la vida y todo lo que la naturaleza te da de ella…

Loraine Isabel Pérez Molina – grado 803 – Colegio Nueva Colombia


 

Conéctate

 

                  

Nueva Colombia En Imágenes

colegio-nueva-colombia-i-e-d-dia-del-idima-27.jpg